Este es un blog de análisis crítico, pero lo más objetivo posible, de la realidad Uruguaya y global. NEM NYOTÍ en idioma lantec (la lengua nativa charrúa-chaná) significa "espíritu libre"
Mostrando las entradas con la etiqueta charrua. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta charrua. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de noviembre de 2015

Carta abierta a Hoenir Sarthou

Mi nombre es Andrés Nicolás Delgado Cultelli, usted y sobre todo don Helios Sarthou fueron muy amigos de mi abuelo Andrés Cultelli, fundador del MLN TUPAMAROS.
El motivo por el que le escribo son las declaraciones que recientemente usted ha hecho en la prensa, yo soy hijo de Rita Cultelli, pero también del Tupataro Oscar Delgado, usted seguramente nunca lo oyó nombrar a pesar de que estuvo 13 años preso por luchar por la liberación nacional y el socialismo, mi padre fue siempre muy pobre y a diferencia de muchos dirigentes, no contó ni con el más mínimo dinero para que su familia valla al extranjero en la dictadura, teniendo así que padecer un sinfín de penurias y humillaciones al igual que muchos uruguayos. Mi padre, un albañil que a los 12 años tuvo que salir a trabajar en el puerto y en la feria para mantener el hogar debido a la muerte de mi abuelo Nicolás, quien fue obrero ferroviario y estuvo preso por comunista en la dictadura de Terra. Mi abuela fue una humilde lavandera que se vino a Montevideo para poder visitarlo en prisión, mis dos abuelos eran nacidos en lo que hoy es la estancia turística San Pedro del Timote, sobre el arroyo "El Timote" en Lavalleja, eran de un grupo de charrúas que (al igual que muchos otros) no murieron en salsipuedes.
Toda la familia de mi padre ha vivido siempre en la pobreza ¿sabe usted por qué? todo comenzó cuando primero el virreinato del río de la plata y luego el estado uruguayo, les arrebató todo, manteniéndolos en la miseria siempre, persiguiéndolos siempre por su etnia, les han puesto una cruz de la que no pueden librarse, les robaron las tierras en las que ancestralmente desarrollaron sus vidas, los expulsaron y cuando protestaron los encarcelaron, esa es la historia de mucha gente.
En Uruguay al igual que en toda América, no en vano existe una segregación racial de la pobreza demostrada por los datos del último censo donde usted puede ver que los afrodescendientes así como los descendientes de la nación charrúa seguimos siendo mayoría en los sectores más pobres y no existimos en los sectores enriquecidos.
El señor Vidart (que no ostenta título de antropólogo) centró sus investigaciones en la etnia guaraní de la peor manera que pudo hacerlo: denigrando a los otros pueblos de nuestro territorio para así elevar aún más a los que eran motivo de su investigación, consiguió fondos y muchos ingresos, mientras la población indígena sigue siendo muy pobre.
Yo no conozco la estancia San Pedro del Timote, allí nacieron mis abuelos, vivieron mis bisabuelos y muchos ancestros míos, pero hoy esa tierra que el estado privatizó y se la otorgó a un particular cobra unos precios que me impiden conocer la tierra en la que la mitad de mi sangre desarrolló su existencia porque yo sigo siendo pobre al igual que mis antepasados y soy orgulloso de eso ya que mi pobreza es honrada y no me hago fama hablando de lo que no conozco u ofendiendo a gente pobre. CONACHA no va a pedir la estancia San Pedro del Timote, pero déjeme decirle que viveza criolla no es pedir lugares de gran interés arqueológicos con apachetas o montes nativos para que no los sigan destruyendo o pedir tierra para vivir y trabajar, viveza criolla es privatizar la tierra, expulsando a los que no tienen papeles aunque hayan vivido allí durante siglos o milenios, y viveza criolla es estar en los diarios haciéndose el revolucionario racista desatando así una contradicción que llama la atención de los medios y le genera publicidad personal.
Antes de criticar a las feministas porque piden cuotas parlamentarias o a los afrodescendientes porque piden cuotas de cargos públicos o a los charrúas porque pedimos tierra pregúntese ¿por qué hacen esos reclamos? la respuesta es simple: por que en este país la socialdemocracia burguesa no tenía casi ninguna parlamentaria mujer siendo que son más de la mitad de la población, porque no había ningún afrodescendiente en cargos públicos y porque Rivera reconoció los títulos de la corona y de ahí en adelante ningún indio tuvo tierra. El poder político, el aparato estatal, la tierra y el poder económico, todo está en manos de la burguesía que impone su cultura hegemónica masculina, europea y blanca, y por desgracia nos obliga a consumir su cultura incluyéndolo a usted que con verborragia revolucionaria resulta ser un gran consumidor y propagador de eurocentrismo. Si el socialismo ha de hacerse para todos, ha de beneficiar a los más necesitados y en América la separación social clasista está atada a un tinte racista gracias a la conquista de América por parte del blanco europeo generando la acumulación inicial del capital para Europa, la esclavitud del negro africano y la expulsión e invisibilización del indio y su cultura. No es necesario citar a ningún griego ni a ningún pensador antiguo, para darse cuenta de que esto es un sistema de injusticias basta con ponerse la mano en el corazón y abrir los ojos.
Le voy a contar otro problema, la concepción de "vida" y "libertad" que tenemos los indígenas no es la misma que la impuesta por la sociedad judeo-cristiana-machista-blanca-occidental, es otra muy distinta y pedimos como comienzo esas 2.000 hectáreas para desarrollar nuestro derecho a la vida y para desarrollar nuestra libertad, ¿que son 2.000 hectáreas para la libertad de los indios cuando se le entregan más de un millón de hectáreas a las empresas multinacionales sojeras y otro millón de hectáreas a las multinacionales forestales para destruir nuestro suelo con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, expulsar a la gente del campo, extranjerizar, privatizar y concentrar cada vez más la tierra y la riqueza? Por favor Hoenir pronúnciese contra el enemigo de la clase trabajadora y no contra quienes formamos parte de ella. Somos clase trabajadora, pero también somos charrúas y una cultura de la tierra no puede sustentarse sin tierra, hemos vivido de la memoria que nos fue transmitida oralmente de generación en generación y esa memoria tanto de los tiempos felices como de los días más duros y los peores dolores es sagrada para nosotros, para nuestros padres y para nuestros abuelos que tuvieron que callarla y contarnos la pidiéndonos que lo mantengamos en secreto por culpa del racismo y la opresión. Hasta nos han obligado a tomar el apellido de un patrón de estancia y nos han prohibido hablar nuestra lengua y nombrar como queramos a los niños durante más de un siglo.
Déjeme contarle una cosa, ni usted, ni Vidart, ni nadie puede negarme el derecho de reconocerme como hijo de mi padre, nieto de mis abuelos, perteneciente a esa familia, o sea a una familia Charrúa, mal que les pese una sola gota de mi sangre y mi pasión por lo que me fue transmitido, bastan para probar que están equivocados, yo no le niego a usted el derecho a sentirse bajado de un barco, usted no tiene derecho a negarme mi identidad.
Saludos: Andrés Delgado integrante del grupo charrúa Basquadé Inchala (integrado al CONACHA)

viernes, 14 de noviembre de 2014

Leyenda Guaraní-Charrúa del pájaro Urutaú y del río Uruguay

Gracias al poema partio de J. Zorrilla de San Martín, muchos creen que el nombre de nuestro país significa "río de los pájaros pintados", esto es sólo una creación poética, en realidad es una palabra compuesta en Guarany que significa "río del Urutaú" (Uru=avreviación de Urutaú; Guyra= pájaro; Y=agua,río). El Urutaú (también conocido como pájaro fantasma) es este bhúo de la imágen, y cuenta con varias leyendas dependiendo de la ubicación geográfica.
Una de sus leyendas al sur de bolivia cuenta de una niña que era muy mala con su hermano menor y este la subió a un árbol y le dijo que espera a que el termine de juntar miel, y al bajar cortó todas las ramas, desde entonces la niña se convirtió en ave y llora arriba de las ramas. También hay otra leyenda Guaraní distinta de esta pero es de los guaraníes del interior de paraguay que tiene algunas similitudes pero también es muy diferente, es más lárga y quien la desee saber con gusto se la cuento. La leyenda que comparto en esta nota tiene como protagonístas a los pueblos Charrúa y Ava Guaraní y que es más rica, antigua y bella que cualquier poesía.

Leyenda CHARRÚA-AVA GUARANÍ del URUTAÚ

Ñeambuí era hija de un aguerrido cacique ava-guaraní, que se había instalado con su gente a punta de lanza en un lugar hermoso, muy codiciado por sus vecinos mbia guaraní y terrritorio del pueblo charrúa con quien debían batallar para ocupar esas tierras. La joven guardaba un recuerdo triste de las continuas luchas que su padre debió enfrentar contra los charrúas para conservar ese paraje luego de haberlo ocupado porque antes eran ellos quienes lo habitaban, y de cómo el cacique con el correr de los años se había vuelto cada vez más duro e implacable.
Hacía tiempo que Cuimaé, el joven cacique de una tribu guaraní vecina, estaba enamorado de Ñeambuí. La muchacha aceptaba los regalos que le traía su pretendiente, pero después corría al monte a jugar con los pájaros y a trenzar guirnaldas de flores para adornar sus cabellos negros.
Un día su padre le ordenó que aceptara a Cuimaé por esposo, así las dos tribus unidas podrían luchar mejor frente a cualquier agresor. Ñeambuí obedeció el mandato de su padre y Cuimaé, feliz, comenzó los preparativos para la boda. La joven también se sintió contenta, aunque seguía recorriendo el monte a pesar de las advertencias de su enamorado, quien temía por ella, ya que conocía muy bien los peligros de los bosques y sus espíritus que aún les eran desconocidos por su llegada tan reciente a ese paraje, y que sus habitantes más antiguos rechazaban la ocupación.
Una mañana la joven escuchó gritos y al salir de su toldo vio a los guerreros preparándose para la lucha; un grupo de charrúas se preparaban para retomar el territorio y expulsarlos y el cacique, ayudado por Cuimaé iba decidido a luchar hasta las últimas consecuencias.
Después que partieron, Ñeambuí se refugió de nuevo en su toldo; no podía unirse a las otras mujeres de la tribu, que sentadas alrededor de una fogata, clamaban por el triunfo de sus hombres. Sufría demasiado al imaginar la lucha, pues pensar en los heridos y muertos de uno u otro bando, la llenaba de tristeza.
Llegó la noche y aún los guerreros no habían vuelto, cuando Ñeambuí escuchó de pronto un extraño lamento. Primero sintió miedo, pero después casi contra su voluntad, se asomó afuera y vio la sombra de un hombre, iluminada por la luz tenue de la luna. Le pareció que se paralizaba de terror, y ya estaba a punto de pedir auxilio, cuando la sombra se desplomó. Entonces impulsada por una fuerza extraña se acercó y vio a un joven indio tendido en el suelo. Por su gran estatura y vestimenta se dio cuenta que era de la tribu enemiga y al inclinarse sobre él, descubrió que tenía una profunda herida en una pierna. Supuso que, confundido, no se había dado cuenta que se introducía en el campamento del enemigo.
Sacando, fuerzas de flaqueza, la muchacha lo arrastró hasta ocultarlo detrás de su toldo, que quedaba algo apartado de los demás. Después buscó hierbas y ungüentos que aplicó sobre la herida del joven. Este abrió un momento los Ojos y al verla, la miró extasiado. No entendía cómo esa bella muchacha lo estaba cuidando. Desconcertado, pero ya más aliviado de su dolor quedó dormido.
Cuando Ñeambuí lo vio descansar tranquilo, entró rápidamente en su toldo y trató de calmarse. Temía por la suerte del joven enemigo y conociendo el
carácter de su padre, deseó que el muchacho, una vez repuesto, se alejara de allí lo antes posible. Envuelta en sus temores quedó ella también dormida y soñó con el indio herido, cuyas facciones, tan diferentes a las de los suyos, le hablan parecido muy dulces.
La despertaron los gritos de los hombres que volvían de la lucha. Temblando se asomó afuera y escuchó que su padre y Cuimaé la saludaban; se acercó tratando de no hacer caso de los latidos de su corazón.
La mirada de los guerreros era dura; habían podido frenar la avanzada charrúa, pero a costa de la pérdida de muchos hombres. El cacique dijo a su hija:
-Muy pronto se festejarán tus esponsales con Cuimaé; es un valiente guerrero y tendremos que partir de nuevo, pero antes quiero que sea tu esposo.
La joven se inclinó ante su padre, mientras Cuimaé se adelantaba para abrazarla. En eso se escucharon gritos y algunos soldados trajeron prisionero
al joven enemigo. Lo arrastraban, ya que apenas podía caminar y el cacique, ordenó que lo encerraran inmediatamente.
La muchacha no pudo evitar lanzar un suave quejido; sólo, fue escuchado por Cuimaé que observó la palidez de su rostro y mil sospechas lo invadieron. Hacía tanto que esperaba a Ñeambuí, hacía tan poco que ella le sonreía como aceptando su cariño, que ya no podía tolerar ningún rechazo. Fue así que preparó los festejos para la boda con un apuro febril.
Ñeambuí por el contrario parecía languidecer día a día y mientras las mujeres de la tribu le probaban la túnica nupcial, mientras alrededor de ella los
preparativos se sucedían unos a otros, permanecía pasiva en medio del bullicio... La mirada resignada del joven prisionero la perseguía constantemente, y a menudo paseaba como por casualidad frente al toldo donde estaba encerrado. El joven también se había sentido hechizado por la dulce india y aunque sus miradas sólo se encontraban fugazmente, expresaban todo lo que los dos sentían.
Nadie se percató de lo que sucedía; sólo Cuimaé no perdía los gestos y miradas de la joven, y sentía su corazón estallar de dolor.
La noche anterior a la boda se celebró un festejo prenupcial; después toda la toldería quedó dormida, menos Ñeambuí. Se acercó sigilosamente al toldo del charrúa prisionero ... hasta su guardián dormía. Haciendo un gran esfuerzo pudo desatar las lianas que lo sujetaban y los dos huyeron al monte. Allí, apenas iluminados por la luna, se abrazaron; no se imaginaban que Cuimaé, enloquecido de celos los había seguido.
Desesperado, el joven cacique sacó la flecha más afilada de su carcaj y, armando su arco, la despidió con fuerza sobrehumana. Ñeambuí y el joven se
desplomaron, mientras el monte vibró bruscamente, sacudido por una carcajada de loco.
Amor y odio habían sido demasiado fuertes para Cuimaé, pero los espíritus se compadecieron de él y lo convirtieron en ave ... Desde entonces el Urutaú recorre los campos con sus tristes lamentos. Todas las noches llora a su bienamada y recién descansa al amanecer. Tiempo después decidieron llamar al río de ese paraje “Uruguyy” (Uruguay).